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Mas sobre Restitution en España

1970
1945
Tendencias del Mercato del Arte 28 April 2021
Rafael Mateu de Ros, Doctor en Derecho

(English translation below)

Me refería en el artículo anterior a un hecho prácticamente inadvertido hasta ahora, el arte que, de una forma u otra, llego a España durante el franquismo procedente del expolio nazi. Y al hecho -tambien rescatado de la opacidad- de los numerosos episodios de depósitos o devoluciones de arte que se produjeron de forma irregular en favor de terceros en la posguerra española.

Un ejemplo de lo primero es el ya famoso díptico atribuido a Dieric Bouts que está depositado en el Museo de Pontevedra, dependiente de la Xunta de Galicia. Nadie duda de que esta obra procede del expolio sistemático al que fueron sometidas por los nazis las colecciones de arte de Polonia. El Gobierno polaco está reclamando la entrega de las tablas al amparo -al parecer- de la Ley 1/2017, de 18 de abril -que transpone la Directiva 2014/60/UE- concebida con otras finalidades. El Museo ha declarado a los medios de comunicación su voluntad de realizar la devolución, lo que nos parece muy bien, pero la decisión no corresponde al Museo sino al Ministerio de Cultura y la devolución de bienes procedentes del holocausto o de otros casos de privación ilícita ha de ser realizada a sus legítimos propietarios, no al Gobierno de un Estado por muy miembro de la Unión Europea que sea ahora.

Las tablas figuran en el Inventario de bienes confiscados elaborado en 1942 por los profesores Lorentz y Gebethner y figuran también en el sitio web Wartime looses, base de datos que registra los objetos artísticos y valiosos expoliados durante la Segunda Guerra Mundial. No se sabe cómo -ilegal o legalmente- salieron las tablas de Polonia ni cómo ni cuándo llegaron a nuestro país. No hay constancia de las cadenas de transmisión de la posesión que puedan haberse producido desde entonces y es posible que las obras llegaran a España de forma licita. El caso es que todo apunta a que existen unos propietarios legítimos, que no residen en Polonia sino en el Reino Unido del que son ciudadanos, que nunca han sido indemnizados y que pretenden como es natural quelas tablas -cualquiera que sea su valor- sean devueltas a ellos y no a un Gobierno ultranacionalista propenso, según dicen, a obviar los intereses de los particulares e instituciones expoliadas.

En este caso los propietarios están identificados: son los primos Czartorysk y Zamoyski, herederos legales de la “colección del castillo de Goluchow”, a la que pertenecen las tablas de Pontevedra, que y en su nombre han sido reclamadas -como en ocasiones anteriores- por la Commission for Looted Art in Europe (CLAE). Se trata de una colección privada, creada en 1893, distinta de la “colección Czartoryski”, situada en Cracovia, que fue adquirida por Polonia en 2016 a una rama de la familia. Tras consultar con varios colegas internacionales nadie entiende que en España se pueda aplicar esta ley a un caso manifiesto de expolio nazi, por ejemplo, o que en países como Francia, Reino Unido, Inglaterra Alemania, Austria o Holanda se hayan creado restitution committees paradecidir este tipo de asunto y en España no se haya creado ninguno para resolver estos asuntos. No se ha hecho nada y bien podría aprovecharse el proyecto de Ley de Memoria Democrática para rehabilitar los derechos de los herederos que fueron expoliados en Alemania, en Polonia, en los demás países ocupados por los nazis y, por supuesto, en España.

Lo singular del caso “Goluchow” es que aquí no se enfrenta un reclamante contra el museo público sino que hay dos reclamantes pugnando por una misma devolución. Sobre el caso ya se ha escrito algo en los medios con ignorancia u omisión de la distinciónentre las dos colecciones y de la circunstancia de que al aparecer los propietarios todo cambia y las obras no deben ser entregadas a un Estado que no les representa.


MORE ON RESTITUTION IN SPAIN

Rafael Mateu de Ros, Doctor of Law.

Why has Spain not created a committee for the restitution of Nazi-looted works of art  

In a previous article I referred to a fact that had gone virtually unnoticed until now, the art that, in one way or another, arrived in Spain during Franco's regime from the Nazi plundering. And to the fact -also rescued from opacity- of the numerous episodes of deposits or returns of art that took place irregularly in favour of third parties in the Spanish post-war period.

An example of the former is the now famous diptych attributed to Dieric Bouts which is deposited in the Museum of Pontevedra, dependent on the Xunta de Galicia. Nobody doubts that this work comes from the systematic plundering to which Poland's art collections were subjected by the Nazis. The Polish government is demanding the delivery of the panels under the protection - apparently - of Law 1/2017, of 18 April - which transposes Directive 2014/60/EU - conceived for other purposes. The Museum has declared to the media its willingness to return them, which we think is fine, but the decision does not correspond to the Museum but to the Ministry of Culture, and the return of goods from the Holocaust or other cases of unlawful deprivation must be made to their rightful owners, not to the government of a State, however much a member of the European Union it may now be.

The panels are contained in the Inventory of Confiscated Property drawn up in 1942 by Professors Lorentz and Gebethner and are also on the website Wartime Losses, a database recording art and valuables looted during the Second World War. It is not known how - illegally or legally - the panels left Poland, nor how or when they arrived in our country. There is no record of the chains of transfer of possession that may have occurred since then, and it is possible that the works arrived in Spain legally. The fact is that everything points to the existence of legitimate owners, who do not reside in Poland but in the United Kingdom of which they are citizens, who have never been compensated and who naturally claim that the panels - whatever their value - be returned to them and not to an ultra-nationalist government prone, they say, to disregard the interests of individuals and institutions that have been plundered.

In this case the owners are identified: they are the Czartoryski and Zamoyski cousins, legal heirs of the "Goluchow Castle Collection", to which the Pontevedra panels belong, and which have been claimed - as on previous occasions - by the Commission for Looted Art in Europe (CLAE). This is a private collection, created in 1893, distinct from the "Czartoryski collection", located in Krakow, which was acquired by Poland in 2016 from a branch of the family. After consulting with several international colleagues, nobody understands that in Spain this law can be applied to a manifest case of Nazi spoliation, for example, or that in countries such as France, the United Kingdom, England, Germany, Austria or Holland, restitution committees have been created to decide this type of case, while in Spain, the law is applied to a case of Nazi spoliation.

In Spain, none have been set up to resolve these matters. Nothing has been done, and the draft Law of Democratic Memory could well be used to rehabilitate the rights of the heirs who were plundered in Germany, Poland, the other countries occupied by the Nazis and, of course, in Spain.

What is unique about the "Goluchow" case is that here it is not one claimant against a public museum but two claimants fighting for the same return. Something has already been written about the case in the media with ignorance or omission of the distinction between the two collections and of the circumstance that when the owners appear, everything changes and the works should not be handed over to a State that does not represent them.

 

 

 

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